El principal recurso fueron las personas
Cuando en Perm Krai se empezó a hablar de capital humano, al principio sonó como un término de documentos. Pero para 2035 quedó claro: detrás de él había cosas simples. Una escuela cerca de casa. Un colegio del que no hubiera que irse después. Un trabajo donde se pudiera crecer. Un entorno en el que valiera la pena vivir. Y la sensación de que el territorio te necesita.
Perm Krai siempre fue una región industrial fuerte: fábricas, universidades, escuela de ingeniería, cultura, emprendedores, ciudades y pueblos activos. Pero el giro principal ocurrió cuando se dejó de considerar a la persona simplemente como un «recurso humano». En ella se vio una inversión a largo plazo: en conocimientos, salud, familia, iniciativa y capacidad de cambiar el lugar donde vive.
Funcionaron pasos claros
En 2026 ya se estaban llevando a decenas de proyectos regionales en el marco de los proyectos nacionales, y el financiamiento se medía en decenas de miles de millones de rublos. Lo importante no era solo construir infraestructura y reportar, sino conectar todo en una misma lógica: educación, trabajo, tecnología, medicina, cultura, entorno urbano.
Primero la región elaboró un panorama honesto: qué especialistas se necesitarían en 5–10 años, dónde ya faltaba personal, qué profesiones estaban cambiando por la automatización y la IA, qué debían aprender escolares, estudiantes y adultos. Luego aparecieron las rutas. Un escolar veía talleres, turnos de proyectos y empresas. Un estudiante entendía qué pasantías llevaban a un empleo. Un adulto podía reciclarse sin sentir que «era tarde para empezar de nuevo».
Así, el capital humano dejó de ser un informe. Se volvió una elección cotidiana: estudiar, probar, hacer proyectos, emprender, quedarse en la región, ayudar al distrito, la ciudad o el pueblo.
Mi contribución
Mi contribución como desarrollador web y diseñador fue concreta. Yo hice servicios digitales donde un habitante de Perm Krai no veía una estrategia árida, sino sus oportunidades: a dónde ir a estudiar, dónde encontrar un mentor, qué ideas ya se habían propuesto para su distrito, qué proyectos buscaban participantes.
Creé mapas de iniciativas, cuentas personales, clasificaciones de proyectos, tableros para escuelas, ONG, empresas y gobierno. Traduje conceptos complejos en páginas, tarjetas, formularios, gráficos e historias de personas comprensibles. Porque el futuro a menudo no comienza con un gran eslogan, sino con un botón, una ruta clara y una persona que entendió: «Aquí soy necesario».
Así, Perm Krai se convirtió en una región donde el capital humano no se medía solo con títulos y salarios. Se medía con confianza, participación y el deseo de las personas de vincular su futuro con su tierra natal.
Comentarios (1)
Сильная сторона предложения автора — попытка перевести абстрактный термин «человеческий капитал» в конкретные пользовательские маршруты: от кружка до работы. Чтобы такая модель действительно стала работающей, стоило бы добавить механизм сбора обратной связи от самих жителей — например, встроить в цифровые сервисы не только карту возможностей, но и простые опросники, которые показывали бы, где реальные «провалы» в доверии или доступности. Для реализации этой логики можно было бы привлечь «Яндекс» — у компании есть компетенции в построении рекомендательных алгоритмов (Яндекс.Карты, Яндекс.Образование) и опыт работы с региональными данными. Яндекс мог бы предоставить технологии персонализации и аналитику посещаемости образовательных программ, а также провести пилот на базе своей платформы «Яндекс.Учебник» в нескольких школах Пермского края. Конкретный следующий шаг — предложить проектному офису региона направить официальный запрос в дирекцию Яндекс.Образования с предложением совместного пилота по интеграции данных о вакансиях и курсах в единую карту жителя Прикамья.